Toda la historia de la salvación, que es la misma
historia de la humanidad, es una cadena continua de gestos del amor de Dios a
los hombres. Esta Historia de Amor está latente en las Escrituras, toda ella
son corazonadas… pálpitos salidos de su Corazón.
“Quien desconoce las Escrituras desconoce a Cristo”, decía San Jerónimo... desconoce sus pálpitos de Amor, por eso nunca otra lectura debe suplantar a la Palabra de Dios. A veces puede que se nos haga árida y poco sabrosa, es posible que nos maltrate, como le aconteció a Agar con su Señora (Gn 16), y queramos “huir” de ella buscando refugio en otras lecturas más apetecibles, entonces será cuando el ángel de Dios salga a nuestro encuentro para decirnos: “vuelve a tu Señora y sométete a Ella”. No dudes en hacerlo y verás como la bendición también se multiplicará.
“Quien desconoce las Escrituras desconoce a Cristo”, decía San Jerónimo... desconoce sus pálpitos de Amor, por eso nunca otra lectura debe suplantar a la Palabra de Dios. A veces puede que se nos haga árida y poco sabrosa, es posible que nos maltrate, como le aconteció a Agar con su Señora (Gn 16), y queramos “huir” de ella buscando refugio en otras lecturas más apetecibles, entonces será cuando el ángel de Dios salga a nuestro encuentro para decirnos: “vuelve a tu Señora y sométete a Ella”. No dudes en hacerlo y verás como la bendición también se multiplicará.
Dios también purifica por esta vía y prueba
nuestra fidelidad a Él en esta Presencia suya. Y así como en la mayor sequedad
uno permanece en paz ante su Presencia Eucarística porque se sabe bajo su
mirada, también con la Palabra hay que aprender a perseverar a expensas de los
regalos y luces que recibamos sabiendo que no vuelve a nosotros vacía (Is
55,11).
¡Descálzate ante la "zarza ardiente"
que es su Corazón y déjate introducir en sus latidos... en sus
corazonadas de Amor hacia los hombres!
LA REVELACIÓN NOS DICE QUE DIOS ES AMOR
Dios no es como nosotros lo imaginamos, sino como
Él se revela: “DIOS ES AMOR” (1 Jn 4,8-16). Y su Amor se muestra personal,
gratuito, eterno, creador, tierno y apasionado.
*Amor PERSONAL:
“Cada uno de vosotros es un pensamiento de Dios, un latido del Corazón de
Dios”, decía San Juan Pablo II. “Él me conoce y me
ama y se ha entregado a Sí mismo por mí” (Ga 2,20) ¡Anhela establecer
conmigo una relación única e irrepetible! Cada alma tiene un valor eterno.
* Amor GRATUITO: No me ama por merecerlo yo, por ser
yo bueno, sino porque Él es Amor. Nosotros amamos según la bondad que vemos en
los otros, Dios nos ama por el Amor que hay en Él. “No es Dios un
hombre” (Nm 23,19).
* Amor ETERNO: Me ha amado desde siempre, desde antes de que yo naciera, desde antes de que existiera el Universo. No soy casualidad sino realidad concreta engendrada en el pensamiento de Dios desde toda la eternidad. “Con amor eterno te he amado” (Jr 31,3; Is 54,8).
* Amor CREADOR: Fue pensando en mí con amor, como
decidió crearme. No crea y después ama, sino que crea porque ama. No nos ama
porque somos, sino que somos porque nos ama. “Creo… porque es
eterno su Amor” (Sal 136). Es necesario saber reconocer su Amor para
entregarse al Creador.
* Amor TIERNO: Dios mismo se autodefine como Tierno y Cariñoso. “Dios es Padre, pero sobre todo, es Madre”, nos dice San Juan Pablo II… tiene entrañas misericordiosas, entrañas maternas. No solo tiene, Él mismo es Ternura y Cariño. “¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque esas llegasen a olvidar, Yo no te olvido” (Is 49,15).
* Amor APASIONADO: Dios se presenta en la Biblia como
Esposo, Novio, Amante,… Mi vida se trasforma al descubrir que Dios vive
enamorado de mí. Si quitamos su apasionamiento, ya no es el Amor de Dios. “Me robaste el
corazón, hermana mía, esposa, me haces perder el sentido con una mirada tuya”
(Ct 4,9s)
Rosario de gestos del amor del Corazón de Dios
1. ANTIGUO TESTAMENTO
Su primera corazonada:
Crear al hombre a su imagen y semejanza (Gn 1, 27.31). Pero pronto “creció en
la tierra la maldad humana” (Gn 6,5) y Dios tuvo que corregirle. Envió el
diluvio; pero de inmediato su corazón se ablanda y jura: “No maldeciré más a la
tierra por causa del hombre… Jamás volveré a castigar a los seres vivientes
como lo he hecho” (Gn 8,21).
De entre todos los pueblos decide Dios elegir uno
para firmar un Pacto de Alianza que conserve su recuerdo, amor y prepare su
venida. Se fija en Abrahán, lo pone a prueba, y en otro gesto paternal le
asegura: “Juro por mí mismo que te colmaré de bendiciones y multiplicaré
inmensamente tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de
las playas marinas” (Gen 22,16-17).
Tiempo después, este Pueblo de elección gime y
clama esclavizado por el Faraón de los egipcios. El Padre-Dios no mira hacia
otro lado ni se hace el sordo. Al contrario, su corazón se estremece y actúa de
inmediato diciendo a Moisés: “He visto la aflicción de mi pueblo…Voy a bajar
para librarlo…y lo llevaré a una tierra que mana leche y miel” (Ex 2,
23;3,7-8).
Y entraron en la Tierra Prometida. Y el Señor les
da jueces y reyes. “Yo mantendré para siempre tu trono real, tu trono se
afirmará para siempre” (2Sam 7,13.16).
Pero este Pueblo elegido es un pueblo de dura
cerviz y una vez más “abandona al Dios de sus antepasados” (2Cr 24,18). Y el
Señor se venga con otro regalo paternal enviándole Profetas que le recuerden
una y otra vez como les ama. Pero no con un amor cualquiera, sino de padre, de
madre y aún de fiel esposo (Os 11,1), (Is 49,15), (Os 2,16), (Ez 16).
2. NUEVO TESTAMENTO
Llegada la plenitud de los tiempos, la mayor
corazonada divina fue la encarnación del Verbo ¡Dios vive con corazón de
hombre! Él mismo autodefinió su Corazón como “manso y humilde”(Mt 11,28-30) al
que podemos añadir los calificativos de “compasivo” y “misericordioso”.
En los Evangelios se nos revelan las bellezas del
Amor y de la Misericordia del Corazón de Jesús. Su alegría, tristeza,
palabras, gestos, obras nos descubren los latidos de su Corazón. Jesús
perdona, cura, consuela, alivia, se enternece, llora… se dibuja ese Amor
que llegará a su cénit en la manifestación de su Cuerpo roto y su Corazón
traspasado. La muerte de Jesús fue un acto de amor. “Nadie tiene más amor que
el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13).
El Corazón de Jesús se vuelca en los
débiles:
-“¿Por qué molestáis a esta mujer?, dice Jesús a
quienes critican a María de Betania. “Os aseguro que en cualquier parte del mundo
en que se anuncie el Evangelio, será recordada por lo que ha hecho” (Mt
26,10-13).
- Los discípulos le dicen: ves que la gente te
está estrujando, ¿y preguntas quien te ha tocado? Jesús volviéndose hacia la
mujer que padecía flujos de sangre le dice: “Hija tu fe te ha salvado; vete en
paz y queda curada” (Mc 5,31).
- “Ninguno te ha condenado” le dice a la mujer
sorprendida en adulterio. “Tampoco yo te condeno” (Jn 8,10).
- “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, asegura a
los de corazón arrepentido (Lc 23,43).
A Jesús se le
conmueve el Corazón ante las necesidades:
- Se le acercó un leproso y de rodillas le
suplicó: Si quieres, puedes curarme: Jesús se compadeció, extendió su mano, le
toco y le dijo: “Lo quiero queda curado” (Mc 1,41).
- Jesús recorría todas las ciudades y aldeas
proclamando la nueva noticia del Reino y curando toda clase de enfermedades y
dolencias. Viendo a la multitud se conmovió porque andaban maltrechos y
postrados como ovejas sin pastor” (Mt 9,35-36).
- Sacaban para enterrar de la ciudad de Nain a un
joven hijo único de una madre viuda. Jesús al verla, sintió compasión y le
dijo: No llores. Se acercó, tocó el féretro: “Muchacho, contigo habló
levántate” (Lc 7,13).
- “Señor, hijo de David, ten compasión de
nosotros”, le gritaron dos ciegos sentados al borde del camino. Compadecido,
Jesús les toco los ojos y al punto recobraron la vista y lo siguieron (Mt 20,
34).
- “Dejad que los niños se acerquen a mí y no se
lo impidáis, pues a ellos les pertenece el Reino de Dios” (Lc 18,16).
- Al acercarse a la ciudad de Jerusalén, dijo
llorando por ella: “Si reconocieseis hoy lo que conduce a la paz” (Lc 19,
41-44).
- Al ver a María llorando, se estremeció por dentro
y dijo muy afligido: ¿Dónde lo habéis puesto? Cuando Jesús fue a ver se echó a
llorar y comentaban: ¡Cómo lo quería! (Jn 11, 33-35).
- Jesús le dice a Judas: Amigo, ¿con un beso
entregas a este hombre? (Lc 22, 48).
Por sus parábolas se
asoma la ternura del Corazón de Jesús:
- La del trigo y la cizaña (Mt 13,24).
- La de los viñadores (Mt 20,1).
- La del Buen Pastor (Jn 10,11).
- La de la higuera estéril (Lc 13,1).
- La del buen Samaritano (Lc 10, 25).
- La del hijo pródigo (Lc 15,11), etc…
Decir, pues, Corazón de Jesús desde las Sagradas
Escrituras es afirmar la persona de Jesús que es Dios amando con su corazón
humano. Todo el Evangelio se sintetiza en la persona de Jesús de Nazaret que
nos revela el amor del Padre y nos da su Espíritu Santo que forma en nosotros
sus sentimientos. Por tanto, la verdadera devoción al Corazón de Jesús es trinitaria.
En ella se vive a Jesús con un Corazón vivo. La vida cristiana no
es una “ideología”, es relación personal
de Corazón a corazón.
Si decae la espiritualidad al Corazón de Jesús,
es por falta de “experiencia” de amistad, trato de amor. Donde hay experiencia
profunda de Dios, se profundiza en la persona de Jesús vista a través de su
Corazón abierto. Jesús, la persona divina del Verbo, tiene una humanidad que
habla con latidos de amor, con un Corazón que está “herido” de amor.

